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El tratamiento debe ser serio e involucrar actores políticos y gremiales para el diseño de las necesarias reformas en los sistemas de la Caja de Jubilaciones de la Provincia. De no afrontarlo será inviable, mucho más temprano que tarde.

Su déficit impacta en las finanzas públicas. Seguirá creciendo año a año. Solo basta mirar algunos indicadores como:  el crecimiento de la tasa de jubilados y la composición etaria de la masa de jubilados / pensionados.

Basa la financiación de nuestra caja en el sistema de reparto, por ello es oportuno observar algunos indicadores de los últimos 10 años.

En 2009 el total de empleados del sector público (sin incluir municipios) era de 74.547 empleados. En 2019 la planta llega a 88.506 empleados. En 10 años la planta de empleados (aportantes al sistema) se incrementó en casi 14 mil empleados públicos, es decir un 18.7% como tasa de crecimiento. Los jubilados/pensionados que ingresaron al sistema en igual periodo fueron 16.752 afiliados. Había 39.137 beneficiarios – hoy son 55.889. La tasa de crecimiento fue del 42,8%.  Mucho más del doble.

Otro de los problemas es la composición etaria de los jubilados/pensionados. Actualmente el 57,4% de los jubilados tiene menos de 60 años. Ese indicador hace 10 años era del 27,4%.

Tenemos una población jubilada joven. Casi 6 de cada 10 jubilados tiene menos de 60 años. De acuerdo a datos oficiales de la propia caja existen hoy 25.637 beneficiarios sobre un total de 55 mil que tienen entre 41 y 60 años.

Hace 10 años el promedio de edad de los jubilados-pensionados era de casi 69 años (68 años – 11 meses), hoy es de menos de 62 años (61 años – 7 meses).

La tasa de crecimiento de jubilados entre 41 y 50 años en el periodo analizado fue del 495,9%. Existían 1359 jubilados entonces, hoy hay en ese rango etario: 8.098 beneficiarios.

Todos estos indicadores señalan que; de no discutir la sustentabilidad del sistema jubilatorio entrerriano; en poco tiempo debamos concurrir a su entierro.